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domingo, 20 de febrero de 2022

Mi patio de recreo

Como no podía ser de otra manera, ahora que se aproxima el estreno de la película "Un pequeño mundo" ("Playground"), dirigida por Laura Wandel y que podremos ver en cines a partir del 25 de febrero, Mercedes @londones nos ha puesto en marcha la memoria, para que compartamos qué recuerdos teníamos del patio del colegio cuando teníamos 7-8 años.

Lo primero, la película. Como reza su web, "UN PEQUEÑO MUNDO propone una inmersión profunda en el universo escolar a través de los ojos de una niña. Con notable trasfondo social y humano, muestra una realidad ineludible (el acoso escolar o bullying) desde un punto de vista inédito". El trailer, desde luego, nos trae situaciones que, desgraciadamente, son bastante habituales y muy duras, rompen a muchas personas, víctimas de acoso escolar, y crean una sociedad terrible en la que quien toma el poder (en la clase, en el barrio, en cualquier ámbito de la sociedad) se considera en legitimidad de aplicar toda su crueldad, ante la colaboración de bastantes, la observación pasiva de muchos y muchas, y la indefensión de las pocas personas que tratan de parar esto tan terrible que sucede en las aulas y en todas las estructuras de la sociedad en la que vivimos.

Os dejo aquí el trailer, para que os hagáis una idea.


Mi patio

En mi escuela no había patio. En el recreo, salíamos a la plaza del pueblo o a donde quisiéramos, y no porque fuera un pueblo pequeño, no. Vivía en Hernani (Gipuzkoa), y estoy hablando de los años 70. Mucha gente sabe qué es Hernani años 70, nada más lejos de ser un lugar tranquilo y seguro: barricadas, persecuciones, tanquetas... Un pueblo urbano e industrial, con conflictos sociales y políticos muy duros. Y ahí estábamos nosotras, tranquilamente jugando en la Plaza de los Tilos, en el frontón, había quien se acercaba a casa a por el almuerzo...

Mi patio de colegio era una hermosa plaza arbolada, con su kiosko para comprar chuches. No es que en aquella época las niñas y niños tuviéramos dinero, la verdad, si algo caía, un caramelillo, o alguien conseguía comprar un paquete de algo, que, por supuesto, se compartía... era eso una fiesta. No pasé necesidad, no quiero decir eso, sino que no había dinero, que es diferente. Lo que había, se compartía.

Lo que nos divertíamos jugando a canicas entre las raíces de los olmos, en el barrillo. O saltando a la comba, o a la goma... Jugábamos a coger, a la cadeneta, a "papás y mamás" y otras ficciones y aventuras, a txorromorropikotaioke, que era de esos juegos que en cada lugar se le llamaba de una manera y que era una barbaridad, ¡para romperse la espalda! (aquí puedes ver qué es, si no lo llamas así).

Juegos de niños, de Pieter Brueghel el Viejo (1560) (Wikimedia)

Juegos de niños, de Pieter Brueghel el Viejo (1560) (Wikimedia)

 

Éramos cientos de niñas y niños, montones, siempre podías encontrar a alguien con quien jugar, en cualquier lugar. Nos sentíamos libres de movernos. Siento una gran tristeza al ver tantos patios escolares que son como jaulas, donde las niñas y niños se mueven de forma limitada, controlada, supervisada. Nos contaron que las verjas y vallas eran para su seguridad, para que no se arriesgaran a lo que nos arriesgamos nosotras, que así ya no les pasarían las cosas malas que nos pasaron a nosotras, que fueron muchas, desde grandes caídas, accidentes, palizas, patadas, tirones de pelo... la sociedad era violenta, físicamente violenta, y estaba aceptado que te pegaran otros niños y niñas, tus padres y madres, otras personas adultas, y, por supuesto, el profesorado. Que estuviéramos acostumbradas no significa que no nos doliera, nos traumatizara, nos convirtiera en personas miedosas, o arrogantes, o silenciosas, o que tuviéramos que organizarnos entre iguales para protegernos (apelando, muchas veces, a la edad, en esas competiciones de quién tenía un hermano con más años para medirnos).

Decía que quienes vivimos en ese tiempo violento, aceptamos que nuestras hijas e hijos acudieran a escuelas-jaula para que no tuvieran que pasar lo que pasamos. Regalamos su libertad de movimiento y juego, autonomía y creación, por un poco de seguridad. Nos dio miedo.

Y, terrible ironía de la vida, resulta que menos libertad no les ha dado más seguridad. Ahora, tienen que enfrentarse a la crueldad y la violencia mientras la sociedad hace como si eso no pasara, o diciendo que es que los niños de ahora son una generación blandita, generación de cristal, que eso "ha pasado de toda la vida y aquí estamos, estupendas todas y todos, oye, que todo fenomenal y todo alegría". Qué pena que la sociedad considere que la infancia debe estar la mayor parte del tiempo encerrada, que fuera molesta, que entorpece la circulación.

Ojalá esta película aporte su grano de arena en hacernos transformar las relaciones, dejarnos de liderazgos, que no son más que una forma de toma de poder, tan dañino, y trabajemos por un mundo horizontal, nuevos mundos convivenciales.

 


miércoles, 6 de mayo de 2020

¿Quién soy yo como docente?

Ahí andaba yo buscando una excusa para retomar el ritmo en este blog al que, aunque no lo parezca, le tengo bastante cariño porque me trae a la memoria cosas importantes que me han ido pasando... y fíjate por dónde, esta semana he empezado a hacer el curso online ¿Transversalización en la Universidad?. Promoción de la ética profesional y la sostenibilidad mediante la inclusión de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, impartido por Francisco Zamora, José Moreno, Luis Espejo y Mario Corrales en el campus virtual de la Universidad de Extremadura (dentro de los cursos del G9).

Para arrancar el curso, nos han pedido un texto que más o menos responda a estas cuestiones, que podamos conectar con las cuestiones éticas de nuestra profesión docente:

1. ¿Quién soy yo como docente? ¿Qué características puedo destacar de mi ejercicio profesional?

2. ¿Estoy satisfecha con mi labor como profesor?

3. ¿Qué podría motivarme para dedicar pasión y esfuerzo a la tarea docente?

4. ¿Cómo preveo el resto de mis años de enseñanza?


Y nada, voy a aprovechar para traer aquí algunas cosas que escribí aquí y allá para coser algo que se aproxime a una respuesta.

(Nota: hay una 5ª pregunta, que he desarrollado en la siguiente entrada, aquí)

QUIÉN SOY YO

Fuente: Tenor

No en la primera sino en la última
página de la crónica es donde está
escrito el nombre verdadero del hé-
roe; y no al comenzar sino al acabar
la jornada, es cuando acaso pueda
decir el hombre cómo se llama.

(...)

Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿Me he escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy el príncipe esperado
o el príncipe muerto?
¿Se enrolla
o se desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
Mi vida está en el aire dando vueltas.
¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide! ¿Cara o cruz?
¿Quién quiere decirme quién soy?
¿Oísteis?


León Felipe (1967)


Entre el estructuralismo que tan bien queda reflejado en Alicia y la lógica aristotélica que arrastramos desde hace tanto... es difícil romper con el individualismo, el egoísmo o la fragmentación del yo. El principio de identidad dice que yo soy idéntica a mí misma; el principio de contradicción (o de no contradicción), que no puedo ser y no ser al mismo tiempo; y el principio del tercero excluido, que o soy, o no soy, que las dos cosas a la vez no pueden ser.

Esta posición nos aísla porque parece que solo podemos ser lo que vemos reflejado en el espejo, sin pensar que el espejo pueda estar encantado o que puede ser atravesado, o romperlo en mil pedazos.

Pasar de la lógica aristotélica y del estructuralismo, al pensamiento complejo significa, en la práctica, no separar tu vida en cajoncitos de "soy profe de", "soy madre de", "soy amiga de", "soy amante de", "soy clienta de"... y estar donde se está con quien se está con cuerpo, corazón y cabeza, sin estar por encima ni por debajo de nadie. Y para estar donde se está con quien se está no hay mapas, ni programas, ni hojas de ruta, ni curriculums, ni soluciones prefabricadas. Por eso, una de las primeras cuestiones que empecé a trabajar desde que me junté con la gente de UNILCO-espacio nómada y el Colectivo de Ilusionistas Sociales fue cómo trabajar en docencia sin objetivos a priori. Eso no significa trabajar sin objetivos, sino que la manera más ética de estar con quien se está tendría que ser comprendiendo a la gente (la ética de la comprensión que planteó Edgar Morin en 2001).

Desde entonces, que fue allá por 2014, que me parece ya lejísimos aunque en realidad es muy poco tiempo teniendo en cuenta que empecé con esto de la docencia como en 1986, puede decirse que es poco el tiempo que llevo trabajando de esta manera. En este post expliqué un poco cómo fue este proceso de transformación docente, del que rescato este fragmento:

La gran diferencia es que hasta ahora, aunque he sido siempre una docente implicada y comprometida, había una separación entre "lo que era yo" y "mi rol profesional", por lo que siempre he sentido entusiasmo, pasión por mi trabajo, ganas de hacerlo mejor... pero había una brecha entre mi trabajo y yo (se supone que es eso "ser profesional", ¿no?). Ahora, en cambio, todo está conectado (cada vez más) y por eso, no se trata de una u otra metodología, sino de cómo vivo la docencia y que mi trabajo es parte de mis sentires y no es solo un hacer y un pensar. Por eso también me resulta muy doloroso a veces, muy alegre otras... ha dejado de ser mi experiencia docente para ser mi experiencia vital.

En este proceso, he pasado de hablar en singular a hablar en singular y plural, 1ª, 2ª y 3ª persona. Como cuento en este post titulado Improvisando:

Lo estamos haciendo todo entremezclándonos estudiantes, docentes, maestr@s, investigador@s... bueno, en realidad no SOMOS "estudiantes, docentes, maestr@s, investigador@s..." sino que somos gente con ganas de hacer cosas con gente, de investigar, de construir saberes, de compartir, de relacionarnos de forma horizontal...

¿Quién soy yo?... ¿Me he diluido acaso en ese nosotr@s?

En cuanto que trabajo en una institución, además no en cualquier institución sino en una estructura medieval, estamental, no trato de transformar la estructura ni de democratizar su gobernanza. Son cimientos muy difíciles de quebrar, y si surge un momento histórico en el que pueda transformarse, tal vez en ese momento ayudaremos con un empujoncito.

A lo sumo, lo que hacemos es flexibilizar las estructuras, buscar una grieta. "No es que nos quedemos suspendidos en la nada, sino que al aflojar lo que está tirante, aparecen oquedades en las que nacen cosas inesperadas, como en el recoveco de un edificio donde se retiene un charquito de agua y brota una higuera, sigue siendo un edificio pero el olor de la higuera inunda la ropa tendida y te arranca una sonrisa cuando te asomas a la ventana y tu vecina te ve de otra manera, porque te mira justo en ese instante" (Encina y Ávila, 2010, p.97-98).

En esa flexibilización, la institución me coloca una y otra vez en mi posición jerárquica, me dice quién soy yo, y me dice que si soy docente no soy discente, que lo uno o lo otro; también, que la justicia docente se trata de que haga lo mismo con todo el alumnado, así, en singular, el alumnado. Que lo ético es tratar a todos y todas por igual. Que lo más importante de mi trabajo es el éxito de los aprendizajes. Y que programe, programe, programe... ingeniería de competencias, competencia-tarea-resultado de aprendizaje, competencia-tarea-resultado de aprendizaje...

Si programo, me programo y programo al alumnado para que actúe según el programa programado. Si no actúa según el programa, es un mal funcionamiento del sistema, un error, hay que repararlo.

Yo, yo, yo... yo y vosotros, yo y el alumnado. Yo decido, vosotros ejecutáis, yo evalúo. La lógica. Yo sé más, por lo tanto, vosotros sabéis menos.

En cambio, si trabajamos las identificaciones en lugar de reforzar las identidades, nos vamos encontrando y vamos abriendo hacia la construcción colectiva de pensares, sentires y haceres. En lugar de trabajar los diversos empoderamientos que refuerzan la identidad, lo que trabajamos es el desempoderamiento (Encina & Ezeiza, 2017).

Soy con quien me junto.

A nosotr@s nos ayuda trabajar teniendo en cuenta la matriz sociocultural, que configura nuestra cosmovisión, que es individual pero que está mediada social y culturalmente. La matriz partiría de cuatro elementos clave: género, edad, etnia y clase social/cultura del trabajo, y que se ve matizada por dos más: la adscripción de lugar (dónde vivimos y por dónde nos movemos) y la adscripción asociativa (si pertenezco a una asociación, un club, una agrupación política, una religión...). La cosmovisión es la forma de comprender el mundo, y va cambiando a lo largo de la vida. No hay que explicarlo en sentido simple sino complejo.

Por ejemplo:

¿soy una mujer? ¿puedo ser y no ser mujer al mismo tiempo? puede decirse que sí, puesto que el ser mujer no es una característica estrictamente estructural, un sí-no, sino que es un punto muy importante desde el que veo el mundo y que me ayuda a encontrarme con otras mujeres en algunos momentos, a identificarme con ellas por el hecho de "ser mujeres" (sororidad).

Es algo así como pasa con la edad: no se trata de que tenga 48 años como una característica importante de quién soy yo, sino que es algo más fluído que me hace identificarme con gente con la que he compartido momentos históricos y procesos biológicos y culturales. Por ejemplo, el momento de vivir la menopausia hace que el género y la edad cobren una importancia diferencial de otros momentos de la vida.

Mi ubicación étnica me sitúa en que "soy euskaldun", formo parte de un entorno en el que la etnia tiene gran fuerza identitaria y por eso me siento identificada con personas que hablan euskera por el solo hecho de que lo hablen.

Y así, y ahí quería ir, formo parte de una cultura del trabajo: el "ser docente". Al haber comenzado a dar clases muy joven hace que esta cultura del trabajo esté muy profundamente enraizada en mí, tanto que muchas de las cosas que pasan en el mundo las paso por el filtro de la educación o de la docencia. ¿Crisis climática? -> ¿Cómo trabajarlo en clase?; ¿Machismo? ->¿Cómo trabajarlo en clase?; ¿Edadismo? -> ¿Cómo trabajarlo en clase?; ¿Racismo? ->¿Cómo trabajarlo en clase?;¿Clasismo? ->¿Cómo trabajarlo en clase?; ¿Pandemia?->¿Cómo trabajarlo en clase?; y así todo. Me siento identificada con muchas docentes solo por el hecho de serlo.

¿Qué pasa con la clase social? Pues que la gran mayoría del profesorado o de las personas que conformamos la cultura del trabajo de la docencia, pertenecemos a una clase social media, pequeñoburguesa o burguesa. Esto hace que nos identifiquemos con otras personas burguesas con las que compartimos aspiraciones, y que incomprendamos el resto de clases.

Como ideológicamente estoy en contra del clasismo (igual que estoy en contra del machismo, del racismo, del edadismo o de la destrucción del entorno natural), no me preocupa demasiado incomprender a las altas esferas, pero sí las dificultades para generar identificaciones con la gente, quien se mueve en las culturas populares.

Así, trato de trabajar, en docencia, en investigación, en mi vida cotidiana, formas de encontrarme con la gente, de ayudar en la dinamización de las identificaciones que van surgiendo, de comprender mejor a quienes tienen otras cosmovisiones, todo lo que ayude a ir hacia una sociedad convivencial (en sentido que proponía Iván Illich en 1978) en la que la construcción colectiva y la ayuda mutua nos ayude a vivir viviendo, en armonía con el entorno social y natural.
Tomado de internet y modificado por Javier Encina (2016)

Así empieza mi tesis, que defendí en 2015:

... Y entonces, Alicia despertó en Kansas....
Y comprendió que la vida no estaba en los sueños,
ni siquiera en los caminos de baldosas amarillas...
comprendió que la vida está en eso que hacemos con la gente
con la que nos vamos encontrando en la vida.

Porque Alicia no cambia, sigue siendo la misma aunque vaya confrontando con quien se encuentra; mientras que Dorothy se va encontrando con otra gente, y así, van viviendo, conviviendo y entrelazándose, y todos los personajes cambian a lo largo del proceso, construyendo colectivamente formas de ayuda mutua (¡gracias, Javi, por esta nueva reflexión!). Algo conté en este post sobre esta cuestión...

En esta escena se ironiza con gran delicadeza y humor el juego de la Universidad frente a las formas de hacer de las culturas populares: https://youtu.be/cCkowyTBrps



Referencias bibliográficas

Encina, Javier & Ávila, Mª Ángeles (2010). El ilusionismo social: más allá de la última frontera metodológica. En J. Encina, M.A. Ávila y B. Lourenço (coord.), Las culturas populares. Sevilla: Atrapasueños.

Encina, J., Ezeiza, A. (2017). Desempoderamiento educativo. Una introducción. En Javier Encina y Ainhoa Ezeiza (coord.), Sin poder. Construyendo colectivamente la autogestión de la vida cotidiana (pp. 253-299). Guadalajara (España): Editorial Volapük.

Felipe, León (1967). Libro VI. ¿Quién soy yo?... ¿Cara o cruz?. En Ganarás la luz. México: Biblioteca León Felipe. Colección Málaga, S.A., México, colección publicada gracias al trabajo de Rafael Giménez Siles. https://laliteraturaesuntesoro.blogspot.com/2017/04/quien-soy-yo.html

Illich, Iván (1978). La convivencialidad. Ocotepec (México): CIDOC.

Morin, Edgar (2001). Los siete saberes necesarios para la educación del futuro. Barcelona: Paidós.


lunes, 23 de junio de 2014

Enfrentándome a mis contradicciones: Curso de PBL en Canarias y los pilares del desempoderamiento

(Entrada antigua publicada en el blog ainhoaezeiza.net el 9 de junio de 2014)

EN CANARIAS, EN UN TORBELLINO DE CONTRADICCIONES

He andado retrasando esta entrada y ya ha pasado un mes desde que di el curso de PBL en la ULPGC (Universidad de Las Palmas de Gran Canaria), invitada por el CICEI (un curso de 16 horas, los días 27 y 28 de mayo de 2014). Unos días antes estuve en el seminario que me volteó la vida, el Seminario sobre Participación, Autogestión y Desempoderamiento (aquí el post) y desde entonces estoy tratando de dar los primeros pasos de una nueva vida con Javier Encina, una vida más armónica y plena, lo que me enfrenta a toda una serie de contradicciones que me están surgiendo.

La cuestión es que me he empezado a dar cuenta de que mis ansias por tener todo bajo control, tanto en la docencia como en mi vida personal, (me) ha generado bastantes males (algo cuento más abajo), y estando en este proceso de darme cuenta de este control me coincidió tener que ir a Canarias a dar un curso de metodología PBL.


EL ESPEJO DE LA METODOLOGÍA PBL: ¿¿¿QUÉ ESTOY PROMOVIENDO???

Trabajar en formación en PBL no era algo nuevo para mí, lo hago desde 2010. Creia que esta metodología ofrecía más oportunidades a los estudiantes para que trabajaran con autonomía y a su gusto, pero ahora me doy cuenta de que el trabajo a través de proyectos no se aleja apenas de la metodología tradicional, ya que en realidad, somos los docentes quienes proponemos la estructura de los proyectos y los dirigimos, y en lugar de promover una relación positiva y de apoyo entre los estudiantes, seguimos priorizando los contenidos, en este caso los contenidos son el propio proyecto y su desarrollo.

Basando la enseñanza en el buen desarrollo del proyecto, en el éxito del proyecto, decidimos a priori qué hay que aprender y cómo, qué competencias específicas tienen que desplegarse para desarrollar ese producto y qué es una "actividad adecuada" de los estudiantes. Ofrecemos a los estudiantes una sensación de libertad pero que en realidad no le permite moverse más allá del círculo que hemos dibujado. Además, se incrementa su carga de trabajo y tiene que presionar a sus compañeros/as para sacar adelante el proyecto. Así, los docentes seguimos manteniendo nuestro poder pero delegamos las responsabilidades en los estudiantes, es decir, imponemos a los estudiantes el cumplimiento de nuestro poder.

Al centrar la atención en el proyecto (contenido), se prioriza la cooperación. Se resalta mucho el trabajo cooperativo en la innovación educativa, pero la cooperación promueve las relaciones impersonales, al ser relaciones basadas en la consecución de objetos u objetivos, diseñados previamente. De esta manera, la innovación refuerza el modelo social dominante, la cultura institucional o empresarial, y no nos deja apenas margen para crear vivencias o aprendizajes de otros tipos.

Comprender esto me ha resultado muy doloroso porque significa que he estado ayudando a difundir una metodología que, en realidad, va en contra de mi (supuesta) ideología. Los estudiantes quedan en situación de indefensión y se fomenta la competencia para que se cumpla el objetivo de que el proyecto salga lo mejor posible, para lo que se establecen sistemas de aseguramiento de la calidad (hitos, criterios de evaluación, contrastes...). Es decir, se promueve la visión empresarial en las organizaciones educativas y, en consecuencia, son iniciativas que refuerzan las estructuras de poder.


EN MEDIO DE ESTA REFLEXIÓN... Y DANDO UN CURSO DE PBL

En eso que estaba peleándome conmigo misma, me tocó ir a dar el curso de PBL a la ULPGC de Canarias. A lo largo del taller me fui encontrando con todas mis contradicciones y tuve que trabajar en plena pelea interna. Estoy realmente agradecida de la buena acogida que me dieron todos los participantes del taller, y en especial con la de Juan Rafael Rodríguez, quien me invitó, fue muy agradable y generoso conmigo y confió en mi forma de dar este curso.

Para empezar este taller, a modo de presentación utilicé un powerpoint que se usa en nuestra universidad para presentar el programa de formación en PBL, una explicación de unos 10 minutos, y luego les hice una serie de preguntas para saber si habían comprendido lo que les había explicado. Los participantes se esforzaron en responder adecuadamente, pero se sintieron mal, tanto por la densidad de la explicación como por la dificultad de responder adecuadamente a las preguntas que les hice. Les puse una calificación negativa.


Les pregunté cuáles habían sido las contradicciones, y se dieron cuenta de que les había hecho sentir mal a propósito, para que comprendieran cómo hacemos sentir a los estudiantes en nuestras clases. Encontraron la contradicción más evidente: estaba utilizando una forma magistral de presentar la metodología PBL. Pero realmente eso no era lo más problemático... Los participantes del taller no sabían nada sobre mí, ni sobre sus compañeros/as, ni yo sobre ellos. La sesión estaba siendo totalmente impersonal, los participantes habían adoptado el "rol de alumno" y en consecuencia, habían interpretado la participación como "un riesgo" para su imagen ante la docente.

Entonces, "eché" a todos de clase y empezamos otra vez: fuera de clase, en el pasillo, nos reunimos y comenzamos a charlar, a preguntarnos los nombres, a empezar a debatir sobre lo que es aprender... y cuando ya empezaron a entrar de nuevo en el aula, para entonces había puesto esta canción:




La canción la había elegido Javi Encina, él sabe mucho de música (no como yo...), y había propuesto una canción que, por si no lo sabes (yo no lo sabía antes) representa excelentemente la música popular de Gran Canaria, precisamente, además, a vísperas del Día de Canarias, por lo que se sintieron muy a gusto al escuchar los timples en su entrada a clase. Al principio no se dieron cuenta de la importancia de haber puesto música y de que, además, fuese esa la música... En la mitad del taller me preguntaron por qué no puse música vasca, que así ellos habrían aprendido de mí algo que no conocían... fue más tarde cuando comprendieron que lo más importante era que se dieran cuenta de que yo, la docente, estaba esforzándome en que ellos se sintieran a gusto en lugar de tratar de "transmitir mi conocimiento", que la transmisión del conocimiento no era lo importante... A lo largo del taller utilizamos mucho la música y, además de hablar sobre la metodología PBL, iban surgiendo cuestiones relacionadas con los pilares del desempoderamiento.

Aquí quiero destacar que ir intercalando aspectos de la metodología PBL y la perspectiva del desempoderamiento es una gran contradicción, ya que, como he dicho, la metodología PBL es una muestra de refuerzo del poder, justo lo contrario que se pretende con el desempoderamiento. Por eso digo que fue un taller muy contradictorio y, al mismo tiempo, muy clarificador; poner a la luz estas contradicciones fue muy valioso, al menos para mí...


LOS OCHO PILARES DEL DESEMPODERAMIENTO: PRESENTACIÓN

Cuento estos sucesos porque en este blog a partir de ahora voy a ir desarrollando estos ocho pilares, de una forma más personal. Tomo como punto de inicio estas vivencias profesionales de Canarias, aunque me ha costado mucho escribir esta entrada, porque espero que este post represente el fin de mi etapa anterior y el inicio de una nueva vida...

Estos son los ocho pilares, de forma muy breve a modo de presentación, con una pequeña referencia a algo que pasó en Canarias... y teniendo en cuenta de que se trata de una GRAN CONTRADICCIÓN... tal y como he vivido este último mes repleto de contradicciones.


1. LOS CUIDADOS:
El trabajo en grupo obliga a los estudiantes a que miren hacia dentro, hacia su grupo. A lo largo del taller resaltamos repetidamente la importancia de mirar a nuestro alrededor y comprobar que todos estábamos bien y ayudarnos mutuamente, incluso aunque eso supusiera un retraso en nuestro trabajo. Mucho más importante que hacer un buen proyecto es ayudar a que nuestro grupo, nuestro colectivo o nuestra comunidad se sienta bien y para eso, es necesario prestar atención continuamente para ver si todos estamos bien.

Vimos que los cuidados mutuos generaban un clima muy agradable de trabajo y, en consecuencia, realmente estábamos trabajando mucho mejor. Para el segundo día del taller, los participantes ya comenzaron a proponer canciones para mientras trabajábamos y así, fue pasando la responsabilidad del clima del taller hacia los participantes. Compartir música agradable se entendió como una forma de cuidarnos.

Contradicción: Estando allá, hablando de la importancia de los cuidados, resulta que no me di cuenta de que no estaba cuidando mi vida personal, que estaba priorizando mi vida profesional y no estaba siendo atenta con mis seres queridos... con mi amor...


2. LIBERTAD
En el desempoderamiento, la libertad se entiende en el disenso y en la complejidad del disenso, ya que el consenso nos conduce a los caminos del poder y al pánico. Hablamos mucho sobre el valor de la libertad de los estudiantes y, para eso, en lugar diseñar los proyectos previamente (metodologia) era más valiosa la apertura total. No hay ninguna necesidad de que todos hagamos el mismo proyecto o que lo hagamos de la misma manera. En nuestro caso, algunos participantes trabajaron en grupo, otros individualmente... (aunque, al final, seguíamos atados al PBL... contradicciones...).

Lo más interesante fue cómo fuimos aprendiendo todos de los proyectos de todos, sin "exámenes" y sin necesidad de procesos de evaluación. Como en lugar de estar mirando el grupo hacia dentro todos estábamos atentos a lo que pasaba, para cuidarnos, era más fácil aprender unos de otros, sin necesidad de aplicar el poder limitante de la evaluación.

Contradicción: Mientras tanto, en lugar de tomar el tiempo para disfrutar en libertad, estaba intentando estar en todas partes al mismo tiempo y estaba logrando no estar en ninguna... estaba fuera de lugar y aunque los de mi alrededor estaban cuidando de mí, yo estaba en "servilismo voluntario"... y evaluándome a mí misma continuamente...


3. CONSTRUCCIÓN COLECTIVA
Para la construcción colectiva, no hay que determinar a priori qué vamos que construir (por eso no es adecuado el PBL para la construcción colectiva), porque si no, no es una construcción colectiva sino impuesta desde arriba. En esa construcción, van a la par el pensar, el sentir y el hacer, sin apartar ninguna de las tres, y esa construcción colectiva tiene que desarrollarse en la libertad del disenso.

Construímos poco colectivamente en el taller, pero como no hice caso del programa, tuvimos tiempo y ocasión para pensar juntos, para estar en un clima agradable y cada vez más tranquilo y para trabajar juntos.


Contradicción: A día de hoy, aún no he logrado aunar el sentir/hacer/pensar... aun y todo, tengo que decir que este taller ha sido la primera vez en la que he tenido los tres aspectos cerca, por eso de que tenía los sentimientos empujando fuerte... y si bien el primer día me esforcé en acallar esos sentimientos, visto lo que eso me hizo sufrir... y que soltándolos todo fue mucho mejor... ya solo para darme cuenta de eso ha merecido la pena ir a dar este curso...


4. CONFIANZA
La confianza es un pilar fundamental en la construcción colectiva y va unida a los cuidados, sentirnos cuidados y tomar la responsabilidad de cuidar a los demás promueve el clima de confianza. Para desarrollar esa confianza, es necesario prestar atención a las formas de relación y no a los contenidos o en el proyecto. Por eso fue tan importante en el taller empezar por el anonimato y las relaciones impersonales y romper esa forma de relación mediante los saludos, los abrazos, la charla informal... y donde antes veíamos alumnos, empezar a ver a personas, a gente.

En la enseñanza no estamos acostumbrados a confiar en los estudiantes y eso nos conduce a imponer nuestro poder cohercitivo. Si vamos generando relaciones de confianza, no tendremos necesidad de evaluar ni controlar. Tal y como hace Juan Rafael, trabajar en docencia en un ambiente de confianza es romper la relación estudiante-docente y trabajar como compañeros-ayudantes colaboradores.

Contradicción: el control que establezco en mis relaciones personales se basa en mi falta de confianza, pero al estar acostumbrada a eso, no me creía que al establecerse lazos de confianza no es necesario mantener el control... o sea, que esta necesidad de seguir manteniendo el control muestra que no confío... y darme cuenta de ello me supuso una contradicción muy dolorosa...


5. INTERDEPENDENCIA Y AUTONOMÍA
En la metodología PBL siempre se menciona la idea de la interdependencia, pero se plantea de modo cooperativo, no de forma colaborativa-constructiva, y siempre bajo control docente. En el desempoderamiento, la interdependencia y la autonomía se basa en las formas de relación, no en los contenidos, y así, los saberes se comparten y se desarrollan apoyados en el liderazgo situacional y en la repetición creativa.

En el taller, nos apoyamos en la repetición creativa para intercambiar nuestros saberes docentes y discentes, y vimos que esa forma de repetición relajaba la tensión que genera lo nuevo y la recuperación de lo anterior, y fue más fácil hacer aportaciones. La verdad es que las repeticiones creativas resultan lúdicas y generan alegría. También en el montaje de los posters fue bonito ver cómo se habían generado relaciones de interdependencia que superaban la pertenencia a un grupo determinado.

Contradicción: me empecé a dar cuenta de que en mis relaciones personales había sido "camaleónica", que renunciaba a mi propia autonomía y que en ocasiones actuaba con servilismo... o sea, que renunciaba a mi propio yo y me he ido adaptando a las situaciones que me he ido encontrando, lo que me ha conducido a situaciones desastrosas... y eso que creía que todo iba bien...


6. ALEGRÍA
La felicidad busca la perfección, y en busca de esa felicidad, acabamos cayendo en la cultura de masas, en el materialismo, en el consumismo y en la tristeza. En cambio, la alegría es momentánea, no hace falta buscarla y es muy fácil de sentir. En el taller hubo momentos de tensión que fuimos superando a través de la alegría, bromeando, con la ayuda de la música y con el cuidado mutuo, lo que nos ayudó a generar más confianza.

Contradicción: Aun sintiendo una gran alegría en este comienzo de una vida nueva, como mis sentimientos y mis pensamientos estaban en contradicción, pasé algún mal trago en esas noches canarias... en lugar de estar tan contenta como me sentía...




7. DECRECIMIENTO
Aunque parece que el concepto del decrecimiento está un poco alejado de este taller, lo que ha decrecido ha sido el planteamiento del propio taller. En comparación, en el taller que di en Albaida en febrero utilicé muchos más recursos, herramientas, materiales y estructuras metodológicas más complicadas. En este taller, decidí romper el diseño e ir desarrollando el taller según fuéramos viendo, escuchando y haciendo junto con los participantes.



Fue un gran salto pero así el taller fue mucho más fluído. Eso supone que hay que preparar un montón de recursos previamente (materiales, opciones...) para poder responder según se va necesitando, pero así el taller se desarrolló de forma más natural y respetuosa con los participantes.

Contradicción: bueno... en este caso la contradicción era que estaba en un hotel de 5 estrellas... La verdad es que me siento mucho mejor con la idea del decrecimiento y, aunque sé disfrutar de este tipo de hoteles, me habría sentido mejor en un lugar más humilde. Menos mal que tuve unas vivencias muy divertidas en el bar de al lado del hotel (güeno má) :-)


8. ESPERANZA
La esperanza, la espera haciendo... mi esperanza es tener la capacidad de superar estas contradicciones... alejarme de la seguridad y apartar de una vez por todas este mundo de mentira... aunque a veces dudo y me asusto... quiero dejar ya esta vida de plástico y disfrutar de una vida profunda, plena, emocionante y alegre... y lo mejor de todo es que necesitaré ayuda para eso, porque no puedo hacer esta vida sola... ;-)